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El Aeropuerto de Chinchero se retrasa al segundo semestre de 2028 según el MTC

El Aeropuerto de Chinchero se retrasa al segundo semestre de 2028 según el MTC

La buena pro de la pista se espera en septiembre mientras la torre de control ya fue adjudicada en medio de la presión turística.

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El Aeropuerto Internacional de Chinchero, la obra de infraestructura más ambiciosa de la región Cusco, enfrenta un nuevo escenario de retrasos que pone en jaque las expectativas de la industria turística nacional. Según información oficial del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), la puesta en operación definitiva del proyecto se pospone hasta el segundo semestre de 2028.

Esta nueva fecha de entrega representa un cambio significativo respecto a los cronogramas iniciales, generando preocupación entre los operadores turísticos y las autoridades locales que apostaban a una revitalización económica inmediata.

Estado de avance y adjudicaciones críticas

El MTC ha detallado el estado actual de las licitaciones, confirmando que la torre de control ya ha sido adjudicada, un paso fundamental para la seguridad aérea del futuro terminal. Sin embargo, el componente más costoso y complejo, la construcción de la pista de aterrizaje, aún no tiene contratista definido.

La buena pro para la ejecución de la pista está programada para el mes de septiembre del año en curso. Este retraso en la adjudicación de la obra civil es el principal factor que empuja la fecha de inauguración hacia finales de 2028, afectando la planificación estratégica de la región.

La complejidad técnica de construir una pista a más de 3.200 metros de altura, en un terreno de ladera y con condiciones climáticas extremas, ha dificultado el cierre de contratos con las constructoras que cumplan con los estándares de seguridad exigidos.

Impacto económico y presión turística

El Aeropuerto de Chinchero se concibió como la solución al colapso del actual aeropuerto de Velazco Astete, cuya pista de 1.800 metros limita el acceso de aviones de mayor capacidad y genera cuellos de botella durante la temporada alta.

La incapacidad de recibir vuelos internacionales directos desde Europa o Estados Unidos ha obligado a los turistas a realizar conexiones en Lima, incrementando los costos del viaje y la saturación de la capital peruana. La demora en Chinchero perpetúa esta situación de ineficiencia logística por al menos dos años más.

Analistas del sector advierten que cada año de retraso representa una pérdida millonaria en potencial de ingresos para la región Cusco, la cual depende en un 70% de la actividad turística. La inversión pública, que asciende a más de 1,500 millones de dólares, debe verse reflejada en un retorno rápido para justificar el endeudamiento estatal.

"La infraestructura es el motor del desarrollo regional. Un retraso en Chinchero no es solo un problema de asfalto, es un freno al crecimiento económico de toda la sierra sur peruana", advierten expertos en logística.

Desafíos logísticos y ambientales

El proyecto enfrenta desafíos que van más allá de la ingeniería civil. Las protestas de comunidades locales por el impacto ambiental y el uso de tierras agrícolas han sido un obstáculo constante que ha paralizado trabajos preliminares en el pasado.

El MTC debe garantizar que la construcción de la pista y el terminal no afecte la integridad del sitio arqueológico de Chinchero, un distrito que alberga importantes vestigios incas y coloniales. El equilibrio entre desarrollo moderno y preservación cultural es el reto político más grande del proyecto.

Además, la estabilidad geológica del terreno requiere estudios continuos y medidas de mitigación costosas. Cualquier imprevisto en la fase de excavación podría generar nuevos retrasos, poniendo en riesgo incluso la fecha optimista de 2028.

La gestión del actual gobierno debe demostrar capacidad de ejecución para no caer en la historia de obras inconclusas que han marcado la gestión de infraestructura en el Perú. La transparencia en el uso de los fondos públicos y el cumplimiento de los plazos serán escrutados por la opinión pública.

La comunidad de Cusco exige claridad y compromiso. La promesa de un aeropuerto de clase mundial no puede seguir siendo una quimera mientras la región sufre la falta de conectividad adecuada. La adjudicación de septiembre será un termómetro de la seriedad con la que el Estado aborda este megaproyecto.