En un movimiento estratégico que anticipa los primeros pasos de su administración, la virtual jefe de Estado Keiko Fujimori ha iniciado gestiones para obtener las llamadas "facultades legislativas". Este mecanismo constitucional permitiría al Ejecutivo dictar normas con fuerza de ley en áreas específicas sin pasar por el debate ordinario del Congreso. Según se confirma, la solicitud está orientada a abordar tres frentes críticos: seguridad ciudadana, política económica y la gestión de la emergencia provocada por El Niño.
Reunión estratégica en San Isidro
A dos días de la proclamación oficial de los resultados electorales y el consiguiente inicio del proceso formal de transferencia de poder, Fujimori ha mantenido reuniones clave para consolidar su base política. La virtual presidenta se reunió con dirigentes del Partido Aprista dentro de las instalaciones de Fuerza Popular, ubicadas en San Isidro. Entre los asistentes figuraban exministros que formaron parte del segundo gobierno fujimorista, lo que sugiere una intención de articular un bloque legislativo sólido y leal desde el primer día de mandato.
Agenda prioritaria: Seguridad y Economía
El enfoque en la seguridad ciudadana responde a las altas tasas de criminalidad que han marcado los últimos años. La solicitud de facultades busca agilizar la creación o modificación de leyes penales y procesales, así como medidas para el fortalecimiento de las fuerzas del orden. Paralelamente, la dimensión económica apunta a facilitar reformas estructurales rápidas destinadas a reactivar la inversión y controlar variables macroeconómicas sensibles, según Foco Perú.
La emergencia por El Niño
Otro pilar fundamental de esta solicitud legislativa es la respuesta ante el Fenómeno del Niño. La virtual presidenta busca capacidad normativa inmediata para declarar zonas de emergencia, asignar presupuestos extraordinarios sin las trabas presupuestales habituales y coordinar acciones interinstitucionales contra desastres naturales. Esta medida responde a la necesidad técnica de actuar con celeridad ante fenómenos climáticos extremos que afectan infraestructura y producción agrícola, como informó Ángulo Peruano.