La Policía de Nepal elevó este viernes la cifra oficial a 469 los muertos confirmados como consecuencia directa de la inmensa riada que se registró el pasado miércoles. El desastre natural ha dejado un rastro de destrucción sin precedentes en varias localidades, donde las comunidades enteras fueron arrasadas por la fuerza del agua y los escombros arrastrados por la corriente.
Operativos de búsqueda en zonas devastadas
A pesar de que ya se cuenta con esta cifra oficial elevada, las labores de rescate continúan sin descanso. Las autoridades reportan dificultades significativas para acceder a algunas áreas afectadas, lo que complica el conteo final y la localización de los sobrevivientes. Se estima que hay centenares de personas desaparecidas en una zona del norte del país, donde la infraestructura vial ha sido severamente dañada o completamente destruida, como publicó este diario en Tragedia en Zimbabue.
La realidad en la frontera
El impacto del desastre se extiende hasta la región fronteriza. Las autoridades están coordinando esfuerzos para asegurar que no haya más víctimas cruzando las zonas afectadas por la crecida de los ríos locales. La logística actual prioriza el rescate inmediato y la estabilización de los refugios temporales para los miles de desplazados que han perdido sus hogares.