La situación del Campo de Marte ha alcanzado un punto crítico. El principal pulmón verde de Lima presenta hoy un panorama desolador: áreas verdes en estado de muerte irreversible, infraestructura abandonada y una clausura que impide el acceso a miles de ciudadanos. La obra de mejoramiento impulsada por Invermet lleva más de 80 días detenida sin explicaciones claras para la población.
El costo ambiental del abandono
Dos meses completos de paralización han tenido consecuencias irreversibles en el ecosistema local. Los árboles, que son el patrimonio natural del parque, se encuentran muertos o en proceso irreversible de secamiento debido a la falta de riego y mantenimiento durante las obras.
El deterioro no es solo estético; representa una pérdida ecológica significativa para la zona urbana. La ausencia de agua y cuidados básicos ha acelerado el colapso vegetal, convirtiendo lo que debía ser un espacio renovado en un cementerio arbóreo visible desde los accesos principales.
Clausura definitiva del acceso público
El parque permanece completamente cerrado al público. Esta medida de seguridad y control ha transformado la dinámica social del lugar, privando a las familias limeñas de su espacio recreativo habitual durante más de nueve meses desde el inicio del proyecto.
La falta de información oficial sobre fechas reactivas genera incertidumbre. Los vecinos reportan que no hay cronograma visible ni comunicados oficiales que indiquen cuándo se reanudarán las labores o si existirá una compensación por los daños ambientales causados.
Invermet y la responsabilidad contractual
El contrato de mejoramiento, adjudicado a Invermet, enfrenta cuestionamientos sobre su gestión. La paralización prolongada sugiere posibles incumplimientos en los plazos establecidos o fallas logísticas no comunicadas.
La transparencia en las obras públicas es un derecho ciudadano. Sin embargo, la opacidad alrededor de este proyecto específico ha generado desconfianza hacia las entidades encargadas del mantenimiento y mejora de áreas verdes urbanas.