El Perú enfrenta un desafío estructural en su sector minero, principal motor de la economía nacional. Durante el desarrollo del World Mining Congress 2026 (WMC 2026), organizado por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) en Lima, se presentó un diagnóstico crítico para la industria extractiva local. Marna Cloete, presidenta y directora ejecutiva de Ivanhoe Mines, junto con representantes de Antofagasta, advirtieron que el país ha perdido terreno competitivo a pesar de contar con uno de los mayores potenciales geológicos del mundo.
Diagnóstico en el WMC 2026
Lima fue escenario este encuentro internacional donde la comunidad minera global evaluó las condiciones para la inversión. La intervención de Marna Cloete subrayó una realidad incómoda: a pesar de los recursos naturales disponibles, Perú no está logrando captar ni retener el mismo nivel de interés y flujo de capitales que otros destinos mineros en América Latina o África. Esta advertencia llega en un momento clave para la reactivación del sector cobre y oro.
Competitividad y entorno regulatorio
La pérdida de terreno mencionada por los ejecutivos se relaciona directamente con el clima de inversión y la estabilidad normativa. En foros internacionales como este, las empresas mineras comparan constantemente los costos operativos, la seguridad jurídica y la velocidad en la obtención de permisos entre diferentes jurisdicciones. La mención específica a Perú indica que otros países están avanzando más rápido en ofrecer condiciones atractivas para el desarrollo de proyectos complejos.
Implicancias para el futuro minero
El mensaje enviado desde la presidencia del WMC 2026 no es solo una crítica, sino un llamado a la acción. Para mantener su estatus como potencia minera, Perú debe abordar las brechas identificadas en materia de infraestructura social y diálogo con las comunidades locales. Sin cambios tangibles en el entorno operativo, existe el riesgo concreto de que proyectos estratégicos se desvíen hacia otras regiones del continente.