Imagen generada con IA para Seguridad
Adolescentes víctimas de violencia escolar tienen alto riesgo de TEPT
El INSM HDHN advierte sobre las secuelas psicológicas del acoso y la agresión sexual en entornos educativos.
El Instituto Nacional de Salud Mental "Honorio Delgado - Hideyo Noguchi" (INSM “HD-HN”) ha emitido una advertencia crítica sobre el impacto psicológico devastador que la violencia y el hostigamiento en entornos escolares provocan en niños, niñas y adolescentes del país. Según especialistas consultados por RPP, las víctimas de agresión sexual e intimidación presentan un riesgo elevado de desarrollar Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), una condición que altera profundamente su desarrollo socioemocional.
Impacto neurológico y psicológico en la adolescencia
La exposición a situaciones de acoso sistemático durante la etapa escolar representa una vulneración traumática. La adolescencia constituye un periodo crítico de maduración neurológica y conformación de identidad; por ello, estas vivencias quiebran la sensación básica de seguridad, confianza interpersonal y autoestima en los menores agraviados.
Desde la perspectiva clínica, las secuelas no se limitan al TEPT. Las víctimas también enfrentan episodios depresivos mayores con ideación suicida, cuadros severos de ansiedad y somatizaciones múltiples. Estos síntomas comprometen el rendimiento académico y pueden proyectar secuelas psicológicas permanentes si no son intervenidos oportuna y adecuadamente.
Responsabilidad institucional y familiar
El INSM HDHN enfatiza que la respuesta institucional ante cualquier manifestación de agresión escolar debe situar el bienestar psíquico del menor en el centro. Limitar la atención a la vía punitiva o administrativa resulta insuficiente si no se garantiza un acompañamiento psicosocial continuo, especializado e interdisciplinario para la víctima y su entorno familiar directo.
Para garantizar una recuperación efectiva, es prioritario activar de inmediato los protocolos de contención emocional, apoyo psicológico especializado y acompañamiento psiquiátrico cuando el caso lo requiera. La revictimación en el proceso de denuncia o dentro de las aulas debe ser totalmente evitada a través de espacios de escucha empática y confidencialidad estricta, como contamos en Emergencias infantiles.
Prevención y detección temprana
El personal directivo, docente y tutor tiene la responsabilidad ética y legal de mantener vigilancia activa, responder sin dilación frente a las señales de alarma y desterrar cualquier intento de encubrimiento. Minimizar o postergar la atención agrava exponencialmente las lesiones emocionales.
La prevención demanda un compromiso social estructural con programas de educación emocional desde etapas tempranas. Las familias deben participar activamente, fomentando ambientes armónicos e enseñando a sus hijos a reconocer signos de alerta y pedir ayuda sin miedo para consolidar espacios educativos seguros e inclusivos.