La agencia calificadora de riesgo Moody's emitió una alerta sobre el grave impacto que tendrá la actual escasez de gas natural vehicular (GNV) en el incremento de los precios de los alimentos en el Perú, advirtiendo que la crisis energética se traducirá en mayores costos de transporte y producción que afectarán directamente el bolsillo de las familias peruanas.
Según el análisis de Moody's, la escasez de GNV y el consecuente alza de combustibles tradicionales como la gasolina y el diésel están generando un efecto dominó que impacta toda la cadena de suministro alimentario. Los transportistas, principales afectados por esta crisis, se ven obligados a utilizar combustibles más caros, trasladando estos sobrecostos a los precios finales de los productos.
Impacto directo en la cadena de suministro
La calificadora internacional destacó que el sector transporte, fundamental para la distribución de alimentos desde los centros de producción hasta los mercados mayoristas y minoristas, representa uno de los eslabones más vulnerables ante la actual crisis energética. El incremento en los costos operativos del transporte de carga se refleja inmediatamente en los precios de los productos básicos.
"La dependencia del transporte de carga del GNV como combustible económico ha convertido la actual escasez en un factor crítico para la inflación alimentaria", señala el reporte de Moody's.
Los datos oficiales muestran que aproximadamente el 80% del transporte de carga en el país utiliza GNV debido a su menor costo en comparación con combustibles tradicionales. Esta dependencia ha hecho que la actual crisis golpee con particular dureza al sector logístico, fundamental para mantener abastecidos los mercados nacionales.
Sectores más vulnerables
El análisis identifica que los productos perecederos, especialmente frutas, verduras y productos lácteos, serán los más afectados debido a su necesidad de transporte refrigerado y distribución rápida. Los costos adicionales de combustible en estos casos se multiplican, ya que requieren cadenas de frío que demandan mayor consumo energético.
La producción agrícola también enfrentará presiones adicionales, pues el incremento en los precios de combustibles afecta directamente los costos de maquinaria agrícola, sistemas de riego y transporte de insumos como fertilizantes y pesticidas. Esta situación podría comprometer la competitividad del sector agrícola nacional frente a productos importados.
Perspectivas económicas preocupantes
Moody's advierte que esta crisis energética llega en un momento particularmente sensible para la economía peruana, cuando las familias ya enfrentan presiones inflacionarias en otros rubros. El incremento en los precios de alimentos básicos podría exacerbar las condiciones socioeconómicas de los sectores más vulnerables de la población.
La agencia calificadora también expresó preocupación por la capacidad del gobierno para responder efectivamente a esta crisis, considerando las limitaciones fiscales actuales y la necesidad de implementar medidas que mitiguen el impacto en los consumidores sin generar distorsiones adicionales en el mercado energético.
Medidas urgentes requeridas
Los expertos de Moody's sugieren que las autoridades deben implementar medidas de emergencia para garantizar el suministro de GNV y estabilizar los precios de combustibles. Entre las recomendaciones se incluye la diversificación de la matriz energética del transporte y el fortalecimiento de la infraestructura de gas natural.
El reporte también enfatiza la necesidad de establecer mecanismos de monitoreo más efectivos para prevenir especulación en los precios de combustibles y alimentos, así como programas de apoyo temporal para los sectores más afectados por esta crisis.
La situación actual representa un desafío significativo para la estabilidad económica del país, especialmente considerando que los alimentos representan aproximadamente el 25% de la canasta básica familiar. El incremento sostenido en este rubro podría tener implicaciones políticas y sociales importantes si no se implementan soluciones efectivas en el corto plazo.
Esta alerta de Moody's subraya la urgencia de abordar estructuralmente los problemas energéticos del país para evitar que crisis puntuales se conviertan en factores permanentes de inflación y deterioro del poder adquisitivo de las familias peruanas.